Hay momentos en los que no basta con limpiar o soltar. Es necesario transformarse. Este ritual está pensado como un proceso de renacimiento. Un paso consciente entre lo que fue y lo que eliges ser. Los smudges abren el espacio interno, despejando lo acumulado. El jazmín envuelve el ambiente en una sensación más sutil, más elevada. Las velas violetas acompañan la transición, sosteniendo el cambio. El amatista protege y guía el proceso desde dentro. La sal con flores no solo limpia — transforma el gesto en algo visible, casi ceremonial. Es un ritual que se guarda. No por lo que elimina, sino por lo que inicia.